“Yo sólo no puedo cambiar las cosas.”Esta frase es una creencia demasiado expandida y muchas veces manipulada por los oportunistas de turno, instalada en la sociedad y considerada como válida. Los políticos oficialistas siempre dicen. “No hay suficiente presupuesto, no es posible hacer nada importante”. Los políticos opositores siempre dicen “Yo no ocupo un cargo de poder, entonces ¿Qué puedo hacer?” Ellos justifican de éste modo su incapacidad y lo peor es que nosotros se lo permitimos. Si se fija bien, lo que hacemos normalmente es justificar “porqué no podemos” en lugar de buscar y esforzarnos para encontrar razones y formas para “hacer”. Lo que me surge como conclusión es que cualquier inoperante puede encontrar excusas para “no hacer”, pero muy pocos pueden encontrar razones e ideas “para hacer”. Los políticos de los últimos cincuenta años nos han demostrado su enorme capacidad de “no hacer” y la sociedad, o sea nosotros, que de algún modo recibimos esa influencia, la hemos aceptado cómo válida en lugar de cuestionarla e intentar encontrar otros caminos. Ya es hora que podamos decirles a nuestros políticos que si no saben qué hacer, dejen su lugar a otros. Creo firmemente que cada uno de nosotros siempre puede hacer algo, por poco que sea. Estoy convencido de ello. Y que si cada uno de nosotros “hace” su pequeña parte, el resultado final será muy diferente al que hoy obtenemos. “Si no le gusta lo que recibe, preste atención a lo que emite”.Debemos olvidar la ansiedad o exitismo, propios de nuestra cultura, que nos han hecho creer que “hacer” significa “hacer algo grande” y que si no hacemos “algo grande” no hemos hecho nada. Es por eso valoramos únicamente al campeón y despreciamos al resto. Por eso aplaudimos a los que hacen goles y no sabemos nada de los otros jugadores. Por eso sabemos de unos pocos deportes y de los otros no tenemos ni la menor idea. Los medios de comunicación no hacen otra cosa que estupidizarnos y manejarnos impunemente, mostrando hasta el hartazgo a los mismos triunfadores como si los demás no existieran, y haciéndonos creer que las noticias que ellos priorizan son las que nos interesan a nosotros.Y me refiero a los deportes porque es algo que a todos, de una manera u otra, nos resulta un tema familiar, pero lo mismo que sucede en casi todas las demás cosas, obviamente mucho más importantes. Y tanto nos creemos lo que nos dicen los medios que un gobierno puede “controlarnos” fácilmente a través de “controlar” a la prensa. Tenemos una actitud pasiva y esperamos que “alguien” solucione los problemas que nosotros no queremos enfrentar.Pero si apagamos el televisor y la radio, y dejamos de leer “las noticias” (el mayor elemento de “manejo” de masas de la actualidad) en los periódicos, y simplemente “pensamos un poco”, podremos ver cosas que no nos dejan ver “aquellos que no quieren que aprendamos a mirar”.Voy a aportar un ejemplo reciente: ¿Usted logró que se regule la tala de bosques en Argentina? Yo sí. Lo logré. Fuimos un millón y medio de argentinos que, con un pequeño acto cada uno, sumamos esfuerzos y energía y logramos que nuestros legisladores cumplieran por lo menos una vez con su trabajo. Esto quiere decir que nosotros, los ciudadanos, les impusimos a “nuestros representantes” lo que realmente queríamos que hicieran, porque no sé si usted sabe que “ellos”, los políticos, no son nuestros amos sino simplemente nuestros empleados y que, como siempre sucede, cuando el dueño no se ocupa, los empleados hacen lo que quieren. Nosotros debiéramos asumir el papel de dueños de nuestro país porque el país somos nosotros mismos.Propongo entonces que a partir de ahora, nos impongamos la responsabilidad de comenzar a construir el país que queremos. ¿Cómo? Haciendo las cosas de la mejor manera posible, cada uno en lo nuestro y según nuestro buen entender y con ello servir de ejemplo a los demás para que lentamente nuestra sociedad recupere valores que nuestros dirigentes, para su propia conveniencia, han vulnerado y pretenden que los imitemos, haciéndonos creer que es lo correcto.
Pero no divaguemos porque el tema es demasiado amplio y nos vamos a confundir. Comencemos por algo, por pequeño que sea.



Propongo comenzar por la limpieza de nuestras ciudades. Las calles parecen estar demasiado sucias y nosotros reclamamos a las autoridades que se hagan cargo de la limpieza. Ensuciamos tanto que se hace necesario un enorme operativo y por lo tanto un enorme presupuesto para lograr calles limpias, y aún así no lo logramos.Si pensamos un poco, nos daremos cuenta que los que ensuciamos las calles somos nosotros mismos, cada uno en su medida. Y lo peor es que cuando tiramos un papel o envoltorio, estamos autorizando a los políticos a hacer uso del presupuesto de todos para asignarlo a la labor de limpieza. En otras palabras, estamos autorizando la corrupción (en la contratación de servicios o adquisición de maquinarias, uniformes, etc.) , estamos autorizando el clientelismo político (por la gente que se incorpora para trabajar y que debe rendir devoción y fidelidad a sus patrones -los partidos políticos- si desean mantener sus trabajos) y finalmente, como si fuera poco, las calles siguen sucias, pero como existe la excusa que antes hablábamos de que “no hay suficiente presupuesto”, los dirigentes hacen impunemente la plancha.Si cada uno de nosotros, tomara la precaución de no tirar desperdicios en la calle, SOLO ESO, modificaríamos entre todos, la esencia del problema y evitaríamos los males emergentes por mal uso del presupuesto. Y, si realizáramos un esfuerzo sobrehumano y, levantáramos cada uno UN SOLO PAPEL del piso, aunque no lo hayamos tirado nosotros, no sólo solucionaríamos verdaderamente el problema sino que seríamos un ejemplo a seguir para nuestros conciudadanos que aún no se hayan convencido de las bondades de ese “pequeño gran esfuerzo”.Sé que es mucho pedir, pero pedir es (todavía) gratis). Tenemos demasiado enraizada una cultura de suciedad y de indiferencia, una cultura de falta de respeto por nosotros y por el prójimo y una cultura de desvalorizar los pequeños esfuerzos. Por si no se dieron cuenta, nos han educado en McDonalds (donde no nos corresponde) para que levantemos los desperdicios y los llevemos al tacho de basura (esta bien visto ¿verdad?), y no lo hacemos en nuestra ciudad donde si queremos pulcritud, somos los principales responsables de producirla.Bueno, tiro este papel en la calle y nos vemos en el próximo post.
